Ya hablamos de sexualizar la mente. Así como de no dejarse dominar por los nervios de ir de trampa. Y también hablamos de como no perseguirse con que nos están siendo infieles. Aquí vamos a ahondar en el control de nuestra propia mente, para estas tres instancias y alguna otra más, que puede que combine ambas, o alguna otra diferente. En realidad, esto no sería un volverse una persona fría pero casi. La frialdad debe estar en determinados momentos. Lograr entrenar tu mente para que no te gané la ansiedad ante un encuentro con tu amante, que no te tiemble el pulso cuando tu pareja está sospechando una infidelidad. Saber como manejar a una tóxica amante que quiere delatarte o exigir más de lo que le das. El punto central es no quemarse la cabeza. Ni dejar que tu mente se pavonee en lo “macho” que sos, como te movés a todo lo que camina, y que no hay mujer que se te resista. La arrogancia solo va a lograr que te vuelvas descuidado o que te termine volviendo la cuestión en contra. Dejar que tu amante lleve el ritmo y te marque las pautas es peligroso, pero que gobierne tu mente lo es aún más. Si ella está en tu cabeza y se mueve con sus caprichos o exigencias, tu energía mental está concentrada en no delatarte vos solo y no en disfrutar. La mejor opción en ese caso es cambiar de amante o cortarla definitivamente. Si es tu pareja la que te quema la cabeza, mucho cuidado. Su intención puede ser justamente eso, atosigarte mentalmente para que cometas un error. Las tóxicas hacen eso mucho como táctica para testearte. Si no vas a soportar la presión, no vayas de trampa. Tus gestos más leves pueden hacerla sospechar.
Si el caso es que te pone nervioso o ansioso toda la situación, no es nada raro, es perfectamente normal. La ansiedad debe ser gestionada y contenida, no vas a dejar de estar ansioso, pero si debes mantenerte firme y no dejarte dominar por el miedo o los nervios. Eso sería lo ideal, siempre se siente ese peligro a la vuelta de la esquina. Es sano incluso. Si no lo sentís, es claro que te estás confiando, durmiéndote en los laureles. Quizás porque la amante es un reloj y siempre se ven a la misma hora, en el mismo lugar, el mismo día. Y tu pareja ese día tiene Pilates y lejos de donde estás. Pero solo basta una leve sospecha, para que un día no vaya a su clase y te siga. Basta un día que llega más temprano o cambia la rutina sin sospechar, pero te descubre por eso. Dejarse estar y confiarse puede ser contraproducente. Los nervios pueden ser algo sano en una muy corta medida, es para usar como señal de alerta, pero no debemos dejar que nos dominen. Mantener un balance y no dejarse llevar ni para un lado ni para el otro. Ni vivir siempre con miedo, ni tampoco descuidarse con extrema confianza. Pensar que nada puede salir mal, es justamente lo que hará que todo salga peor. Te descubrirán, sospecharán; todos malos escenarios. Ya con que logres que tu pareja sospeche, es firmar una condena a largo plazo. Puede que sospeche en enero pero recién te descubra en marzo. Las mujeres son pacientes y pueden esperar para activar la emboscada. Debemos estar bien plantados en nuestro pensamiento y no dejarnos gobernar por ellos. Ni debemos temer cada paso dado, ni tampoco confiarnos en demasía. Eso es quemarse la cabeza, en un sentido o en el otro.
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...


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