Despoés de una sabrosa cena que preparé, con una sobremesa de serie, nos amamos con deseo y apasionamiento. Muchos días sin verte, muchos sin tus besos ni tus caricias. Extendí todo lo que pude el placer, para que el lago de los deseos se manifestara entre las caricias de pubis las piernas temblando. Esuchamos como incluso los vecinos se contagiaron o por su parte, estaban haciendo lo mismo que nosotros.
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...


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