sábado, enero 17, 2026

Bocetos para la trampa 39: Relaciones abiertas y poliamor

"Mentir a otros. A eso llama el mundo romance."
Oscar Wilde

Siguiendo en la línea del capítulo anterior sobre tríos y orgias, pondremos el ojo en las relaciones abiertas, no formales, aunque si habituales. En este caso, hay un amplio espectro de posibilidades, todas muy similares. Depende del acuerdo que tengan los participantes. Abierta con exclusividad, sin exclusividad, esporádica, etc. Mayormente, si no se mezclan muchos sentimientos, puede que el status quo se mantenga. Que es el modo en que venimos planteando sobre como tener amantes o relacionarse con la amante. Si fuera una relación donde ambos son solteros y no están de trampa, serían compañeros sexuales. O en criollo, curten cuando quieren. Si el acuerdo es por ambas partes y se charla sobre el tema, estando siempre en la misma página, todo bien. El problema puede surgir cuando se mezclan otros sentimientos en el medio. 
Si la relación comienza a tener cada vez más sentimiento involucrado, puede que termine en algo más formal o que se rompa. Esto charlado previamente, pactado por ambas partes, pero deriva para uno u otro lado. En una relación abierta que dura más de lo debido o que intenta seguir así eternamente, se da siempre el caso de que uno de los dos está en desventaja. Lo haya manifestado o no, lo exprese o no, siempre uno de los dos siente que no está tan cómodo con la situación. En esto no hay mayor inclinación que la mujer lo haga o el hombre. En el caso de que ambos pacten por no comprometerse, siempre hay uno de los dos que está más incómodo, aunque sea minimamente. Puede que sientan que está todo ok, por un tiempo puede parecerlo, pero con el tiempo, alguno se sentirá a disgusto, aunque lo lleve en silencio. Es como ser ordenado o desordenado en la casa, siempre hay que es más fanático del orden en la pareja. O más obsesivo de la limpieza del hogar. Puede que los dos sean pulcros y limpios, pero hay uno que siempre lo es más aun. En este caso, puede que los dos estén de acuerdo en tener una relación abierta, pero siempre hay uno que un poquito desearía algo más. O una relación diferente con esa pareja, o con alguna otra persona. Aquí no hay distinción del género, puede ser igual para el hombre o la mujer. Generalmente, el que está más cómodo con la relación abierta, tiene una razón muy material. O desea independencia para progresar en su vida, lo cual solo te deja como un chongo/a que le sirve para sacarse las ganas. Estará en vos, decidir si te parece bien y seguís así. Es posible también que le guste la persona con la que están en ese tipo de relación, pero no para algo a largo plazo. Dependerá entonces de que piensan para su futuro o si les conviene seguir en esa relación con fecha de vencimiento. Quizás quiere tener sus opciones abiertas, sea hombre o mujer es igual. En ese caso, puede que no sea una pareja muy confiable, lo cual llevaría a infidelidades de estar más formalmente. Las mujeres, si desean estar con un tipo, es poco lo que tienen que hacer. El hombre tiene mucho más para trabajar para estar con una. En este caso, la mujer puede que tenga un séquito de “amigos” a los que prefiere tener cada tanto y no prometerle nada a nadie. Si eso te parece bien, seguí como lo que es, curtir con una amiga con derechos. No conviene engancharse en serio con alguien así, puede que ella no sienta lo mismo y otras razones más materiales la lleven a formalizar el vínculo. Existen hombres que también, se saben en posición de elegir, ya sea por facha o por posición social, y buscan no tener algo formal. Les parece un negocio redondo tener muchas y no prometer nada a nadie. Aquí les hablo a mujeres y hombres por igual, elijan bien, no se desvaloricen, no estén con alguien que no los tiene en consideración más que como un objeto de colección. Si tampoco quieren nada formal y el acuerdo les parece justo, denle para adelante. Pero si ven que están siendo relegados, si los mantienen a distancia pero les exigen por otro lado; es claro que no quiere una relación abierta, la quiere con todas las ventajas para si mismo/a. En ese caso, no vale la pena meterse con alguien que te trata como una figurita de colección y que encima se siente con poder. El ego lo tiene cada día más por las nubes y vos cada vez más relegado. No es sano ni conveniente. 
Y aquí podemos cerrar con el punto y aparte sobre el poliamor. Muchos que dicen participar de esa práctica, que no es tal, solo quieren ser como los del último ejemplo. Tener el poder y estar a sus anchas, gozando de todos. El verdadero poliamor sería que nadie tenga celos de nadie, pero eso en la realidad no ocurre. Una mujer que se sabe hermosa y que todos le están atrás, es claro que no tendrá problemas de celos en una relación poliamorosa. Lo mismo un hombre que sabe que es fachero, aunque eso ocurre mucho menos, porque la cantidad de hombres muy facheros es más reducida. Muchos que dicen ser poliamorosos, solo quieren tener la libertad para no tener que ser infieles, o quieren saber que pueden ser infieles y que el otro no pueda protestar para nada. Claro, ya se pactó el poliamor. En este caso, es donde si voy a ser excluyente y subjetivo. El poliamor es en realidad una forma de esconder que no querés formalizar, estar con uno/a y otro/a, anticipar que no vas a ser fiel y escudarte con esta excusa. El poliamor no dura nunca, salvo en comunidades hippies donde lo practican en comunidad. Pero incluso en esos ámbitos siempre se dan roces y leves rencillas, aunque sea. Si son reprimidas y censuradas, ya hablamos de una cuestión sectaria. Así que, el poliamor es una burda excusa para disimular tus aventuras, no mantener promesas con nadie, pero si retenerlos para que estén siempre disponibles para vos. Eso no es justo, volviendo a como hablábamos de las relaciones abiertas, siempre hay que no se siente tan cómodo con ese status quo. Ser poliamoroso es bancarse que te dejen de lado alguna vez, viendo como perdes el poder de decidir participar, salvo que vos seas el que está en la posición de poder y pueda disfrutar. Este tipo de vínculo, se plantea de una forma bastante enferma, porque disimula una estructura de poder, con un nucleo central, donde se decide quien tiene la capacidad para definir quienes está con quien y quien no. Así, quien no está tan cómodo con esta forma de hacer las cosas, será excluido por posesivo o por querer reclamar su lugar. Es muy similar a la desigualdad social, pero en términos de afecto en vez de económicos. 
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...

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