sábado, enero 24, 2026

Bocetos para la trampa 40: Relaciones clandestinas a largo plazo

Foto: Sasha Grey
“El adulterio es justificable: el alma necesita pocas cosas; el cuerpo muchas.”
George Herbert

Cuando un hombre, aunque también aplica a una mujer pero con algunas variaciones, ya se asentó en una relación paralela con su amante; puede que surjan cuestionamientos con el tiempo. Esto ya fue tratado, pero vamos a profundizar en que otras cuestiones pueden suceder en esa situación. 
La mujer, ya fue mencionado, no tiene amantes porque intenta sentirse más mujer. El hombre si. La mujer, tendrá un amante porque hay algo que su pareja oficial no le da o porque ya ve terminada la relación. Existen mujeres infieles, que por ese sentimiento infantil de sentirse bien o la excitación de lo nuevo, pero son las menos. Hay más proporción de hombres infieles por sentirse más machos o experimentar cosas nuevas, que por caducidad de la pareja. En este aspecto, hombres y mujeres se verían de forma inversamente proporcional. 
Cuando uno tiene un amante durante mucho tiempo, es probable que el riesgo se comience a potenciar. Porque muchos se confían, porque la oficial comienza a estar más alerta, porque la amante se pone exigente y/o quiere ser la oficial; incontables razones. Mantener una amante a largo plazo, puede que cueste más que dinero. Supongamos que la amante trabaja y vive sola, o tiene también su pareja. Cada tanto se ven, depende de la frecuencia, sube el riesgo. Pero supongamos que tienen la chance de verse bastante asiduamente. Si ella no tiene pareja o prefiere no tener compromiso con nadie, pueden ocurrir varias cosas. En principio, hay que ver si es verdad que no quiere compromiso, sino que lo desea pero con nosotros. Y solo está esperando que cortemos con la actual pareja. Ese peligro se ve venir, va a ser descuidada, lo va a contar siempre que puede; todo con la intención de que ella pase a ser la oficial. Ese resultado ya lo hemos examinado en otro capítulo. Si ella tiene pareja, es posible que el riesgo sea doble. O lo hacen los dos muy bien, o hay dos cornudos que pueden enterarse. Y si uno de esos lo sabe, puede que se entere el otro. Se pueden destruir ambas parejas en el proceso. 
Mientras más pase el tiempo con una pareja paralela, más debemos aguzar los sentidos. Aun cuando no pasara lo anterior, ella no quiere que rompamos nuestra pareja o no sabe de su existencia ni le importa. El riesgo se acrecienta por el factor humano, la estupidez propia. Con el tiempo, el típico infiel se confía, volvemos al capítulo de la lógica del ladrón. No solo no debemos achancharnos, sino que tenemos que prestar atención a que nos estemos engañando con que tenemos todo pensado. Y por confiarnos, algo se nos escapó. Por eso, repito, debemos ser obsesivos y planear esto como si fuera una operación de la CIA. Revisar los planes, dos, tres veces, las que se crean necesarias. Plantear opciones a impresvistos que puedan surgir. Pensar que podría salir mal y armar un plan alterno. Imaginar todo tipo de posibilidades ayuda a que nada de lo que ocurre te sorprenda. El infiel descubierto es aquel que se duerme en los laureles. La experiencia y la repetición impune son una trampa mental, hace confiarte. Puede que lo hagas con más facilidad, o mientas mejor; pero nadie es más experto que antes. Solo basta un leve desliz para que tu pareja sospeche, y que luego te tienda una trampa. O te vigile en silencio, te siga. Y luego te descubra. Por eso no se debe levantar sospechas en principio. Para luego, poder hacer lo que sea, mintiendo y engañando. Pero si ya sospecha, el mejor plan es inútil si alguien te sigue. El plan al estilo CIA que mencionamos más arriba debe incluir también una precaución a no estar siendo seguido o vigilado. Los detalles han delatado más infieles que los traidores. Un amigo traidor puede que te delate, pero sin un indicio o una historia que tu pareja crea, podés hacerlo pasar por mentiroso. Podés desmentir toda difamación. Pero nunca lograrás eso si tu pareja ya sospecha o existen indicios que te delatan. 
El tiempo lleva a más riesgos en relaciones clandestinas, eso se debe tomar muy en cuenta. Un cambio de horarios en la rutina de tu pareja, un plan improvisado sobre la marcha que parecía sólido, un cruce que no debió ser; todo puede llevar al desastre. Por eso, mientras más tiempo pase, debemos estar más atentos. A las circunstancias, a lo que siente la amante, a lo que pueda sospechar la pareja oficial, a todo. Mientras más tiempo pasa, más chances que un conocido te vea. Por eso es mejor tener un lugar recóndito o fácilmente explicable de encuentro. No ir al telo más cercano. La trampa mejor entendida es la que sirve como descarga al tedio de lo usual, no a algo constante. Mientras más constancia más riesgo. La pareja se puede romper de nada. Y si no es eso lo que queremos, tampoco deberíamos despreocuparnos por la otra persona. Lastimar a alguien con el engaño es lo peor que puede hacerse. Eso es rebajar a la persona de una forma inaudita. El tiempo puede jugarnos en contra. La trampa es para un momento, intermedio quizás, para cuando estás hastiado de lo mismo. O para cuando ya ves que la cosa con la oficial no funciona. Pero lastimar a quien amas en serio, por hacerte el macho? Sos muy imbécil. Aquí si que juzgamos, en este punto al menos. Porque podés hacer lo mismo, pero bien, sin que se enteren.
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...

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