Tirso de Molina
Continuando con lo establecido en el capítulo anterior, no debemos quemarnos la cabeza y en este punto específico, hacemos una salvedad. No quemarse la cabeza con la paranoia de ser engañado. Si no soportás ser cornudo, hay unas simples opciones que se pueden graficar en un diagrama.
Si no fuiste infiel, pero sospechás de tu pareja, perseguirse es inútil. Las escenas de celos son patéticas. Es mejor ir de callado y ver si hace algo turbio mientras no se siente observada por vos. Como actua con otros hombres. Si tu pareja es de darle confianza a muchos hombres, si no es alguien confiable o es de una actitud muy de libre-empoderada-yo hago lo que quiero; te tengo noticias. Es una pésima opción para pareja. Bancate los cuernos y seguí. O largala de una. Sino, la opción es seguirla, tenerla vigilada sin que sepa y ver de confirmar si ella te es infiel. Al mejor estilo del falsacionismo epistemológico, mientras no se descubra su trampa, continuá la relación. Ser cornudo casi conciente es incluso más doloroso que saberlo de una. Si te parece bien, esa opción, sos libre de hacerlo. Ese camino solo trae sufrimiento y baja autovaloración. Podés serle vos infiel, si no lo has hecho hasta el momento. Ambos pueden jugar a ese juego. Ella puede que se ponga celosa y eso defina el fin o la continuidad de la relación. Para bien o para mal. Como para los hombres es más complejo conseguir una trampa, pero somos más propensos a buscarlo, puede que no te sea fácil. En ese caso, queda evaluar si vale la pena el método del “ojo por ojo”.
Si fuiste infiel y no querés que ella haga lo mismo, sos un tanto hipócrita pero se aplica lo dicho en el caso anterior. La equidad es obligatoria, o si no, terminá la relación. Ella te engaña, vos la engañás. Lo único que debe preocuparte es que no te pegue una enfermedad. Si no te bancás que “pudiera” suceder siquiera que ambos se engañen, terminá con la relación y con la trampa. O pasa la amante a oficial, o dejalas a las dos. No estás listo para la trampa. No bancarse ser infiel y que puede que lo sean con vos, habla de una falta de paridad, que proviene de una cuestión psicológica más profunda. No estás yendo de trampa por las razones correctas, aunque muchas variantes de estas. En ese caso, seguramente son incorrectas.
Descubrir las trampas de ella es otra cuestión aparte. No delates tus sospechas. No hagas escenas de celos, buscá siempre pescarla in fraganti. Si lo intentás y no descubrís nada, es una persona leal. Querer celarla, es contraproducente. Muchas mujeres hacen eso con los hombres, terminan poniéndolos sobre aviso de sus sospechas. Por todos lados se ven videos de “marido descubre a su esposa con el amante”, es la peor vergüenza y la mejor forma de terminar con el asunto. Si llegás a descubrirla, por tu amor propio, terminá la relación. Si lo que preferís es no saberlo, rezá que ella sea muy discreta, si es que te bancás que ande de trampa. Muchos de los consejos para ir de trampa, que vimos en capítulos anteriores, pueden ser planteados a la inversa, para descubrir las mentiras de tu infiel pareja.
Que hacer al descubrir la trampa, es algo que dejamos al libre criterio de cada quien. No juzgamos que alguno quiera sostener una situación de infidelidad. No lo recomendamos, pero es entendible si lo hacen. Cada uno sabrá sus razones.
Si una mujer es infiel, y eso ya es vox populi, es como que da por terminada la relación. O nadie nunca la vio posible. Muchos hombres soportan a una pareja que no es fiel ni desde el minuto uno, solo por no estar solos. Creeme, es mejor estar solo en ese caso. Lo peor de la infidelidad, ya lo dijimos, es que se entere todo el mundo. La vergüenza de ser el “gorreado”, ninguna mujer de un círculo cercano te respetará. Sos poco hombre, porque aguantás la traición y soportás el maltrato de la infidelidad. Ser hombre, es aguantársela solo e irse sin mirar atrás. Ninguna mujer va a respetar a quien mendiga amor, menos a una pareja traidora. Y encima que lo sabe todo el mundo.
En conclusión, todo lo visto en los capítulos anteriores, puede servirte para descubrir a tu pareja de trampa. También sirve para plantearse que clase de pareja estamos buscando.
Contrario a lo dicho anteriormente, sobre dejar a la pareja que te es infiel. Ahroa plantearemos las preguntas en oposición. Si somos nosotros los descubiertos en medio de la trampa? Caeremos en las patéticas frases de excusas? “No es lo que pensás! Te lo puedo explicar! Es porque no me estabas prestando atención.” Las frases podemos decirlas o no, eso carece de importancia. A concepto personal, son algo trillado y mediocre; pero cada uno es libre de decir lo que quiera. La cuestión de fondo es que no sirven de todas formas. En el momento de la traición descubierta, nada de lo que digas lo va a arreglar. Es quizás más sincero y honesto, para uno mismo en si; callarse y reconocer que te atraparon. Ya estás expuesto, no hay mentira que te cubra ahora. Negar todo sirve, hasta el punto donde tu pareja ya lo sabe y vos sabés que lo sabe. Cuando ya está tu amante al lado, confesando o delatándote. No importa la razón por la que fuiste descubierto. Seguramente, es por no tomar en cuenta muchas de las cuestiones expuestas en capítulos anteriores. Lo que queda es el futuro inmediato. Que vas a hacer a continuación? Lo mejor, es irse rápido, antes que quieran asesinarte. Pero sobre todo irse, para no pasar por el triste show de explicar los porqué. Ya no importan los porqué, solo queda el hecho en si. No tiene sentido decir porque lo hiciste, ya está hecho. Las opciones que quedan ante esta situación son muy pocas. Mayormente, hay dos caminos. Pedir perdón y jurar que no lo vas a volver a hacer. O irse indignamente, mientras sos insultado. Entre esos dos caminos, hay muy pocas variaciones, incluso uno con otro pueden superponerse en posibilidades. La que menos variantes tiene es la de irse. Puede que al alejarte, te sigan hostigando por venganza, difamándote, contando lo horrible que sos. Que se tome incluso revancha de alguna forma, con cuestiones laborales o algo que los una aun, vínculos, hijos o cuestiones de dinero. Irse puede que sea difícil, pero es lo mejor a largo plazo. No lo vas a ver en ese momento, pero con el tiempo te darás cuenta que es así.
El no irse, pedir perdón, prometer fidelidad; puede que parezca lo mejor para no perder otras cosas que tenías de beneficio con esta relación. Mi respuesta a eso, lo hubieras pensado antes de ir de trampa, si tu vida se arruinaba al ser descubierto; tenías dos opciones. O eras muy bueno de trampa, con todo lo dicho en capítulos anteriores. O no te ibas de trampa en primer lugar. Ahora ya fuiste descubierto. No hay nada que hacer, ya fue. Fuiste delatado o pescado in fraganti, ya no importa, si tenés dignidad decite a vos mismo la verdad. Ya es hora de irse. Quedarse y rogar perdón es no solo patético, sino que solo alarga el final. Una mujer que te descubrió la infidelidad, te perseguirá para siempre, no te dejará ni a sol ni a sombra. Y te quemará con otras mujeres para que también desconfíen de vos, sean conocidas o no de ella. Mejor alejarse, cortar todo lazo y empezar en un nuevo círculo de relaciones. Si se diera el caso que te perdona, eso será solo temporal. La mujer en verdad nunca te perdona, te da condena y tortura en suspenso. A la primera que hagas o apenas sienta una sospecha, volverá con todo. Te celará, te seguirá, desconfiará, etc. No vivirás tranquilo y mucho menos podrás repetir la trampa. Cosa harto no recomendable en esas circunstancias. Lo peor de todo es que a cada palabra o debate que tengas, el tema saldrá a la luz nuevamente y te lo refregará en la cara. Para enrostrarte lo abyecto, pérfido y desleal que sos. Vivir así, no es sano, y puede que en algún caso extremo, termine mal la cuestión. Lo más sano, como hemos dicho, es irse y aceptar que somos unos idiotas por ser descubiertos.
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...



























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