lunes, febrero 16, 2026

Bocetos para la trampa 44 : Mentiras que les decimos los hombres

Foto: Vampirella
“Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.”
Proverbio egipcio

La siguiente no es una lista como el apartado anterior, pero si es un tema a tomar en cuenta. Las mentiras que usamos los hombres para esconder infidelidades. Este capítulo intenta mostrar como caer en los lugares comunes es sentenciarse solo a la sospecha y la persecución marital. 
“Es solo una amiga”: decir eso, con su variante, es solo una compañera; nos condena de solo decirlo. Está tan trillado ese argumento, que aunque sea verdad, suena a mentira. Debemos decir eso, quizás con otras palabras. Pero lo más importante, negar el asunto central. No decir lo que es. Sino lo que no es. “No es mi amante”, “no tengo nada con ella”. Siempre es mucho mejor decir eso antes que poner la “excusa” de que “es solo una amiga”, porque a eso suena. Intentás explicar que no tenés nada, cuando quizás si, poniendo excusas. Nada delata más al tramposo que sobreexplicar y poner argumentos para excusar sus acciones. La verdad, simple, cruda, sintética; siempre es la mejor arma. “No tengo nada con ella”, “no hice nada”, “yo estoy con vos”; son argumentos más fuertes. Si la tóxica de turno no quiere creerlos, puede que sea por dos razones. Sospecha demasiado de tus trampas y movimientos extraños, lease, anduviste en alguna. O, si sos inocente, es una tóxica monumental. En el primer caso, conviene dejar la amante si se desea conservar a la pareja oficial. Portarse bien un tiempo o cuidarse mucho, pero mucho. Más bien a niveles de no hacer nada raro, o de todo, pero que sean cosas inocentes. Para que si te sigue, no pueda demostrar nada. Irte al futbol, al asado de amigos, al trabajo; todo verdad y nada de trampas. Tiene que ser demasiado tóxica para seguirte y encontrar que decís la verdad y luego seguir desconfiando. Si este es el caso, replanteate seguir en esa relación tóxica y siendo hostigado, sea con o sin razón.
“Imaginás cosas”: o sus variantes, “estás loca” o “alucinás”, esas son tan clásicas que Mozart ya las estaba usando cuando la infidelidad moderna estaba naciendo.
La metódica aquí a seguir, es igual a la anterior, no explicar pese a sus delirios. Solo ratificar inocencia y no dar demasiadas explicaciones. No es bueno decirle que está loca, sino solo tratarla como tal e ignorarla. Se enojará seguramente. Por lo que nos lleva al siguiente paso. El desafío, o patearla y buscarse otra tóxica. El desafío consiste en decirle que si tan segura está, que te lo demuestre, como si vos fueras un tercero que nada tiene que ver. Aquí, sirve totalmente, si vos no hiciste nada, al menos ese día. La firmeza que da la inocencia, hace tambalear todas sus sospechas. Si siguen pese a eso, estamos ante una loca en serio y conviene dejarla ya. Si la desafiás a demostrarlo y sos culpable, prepárate para descubrir que quizás cometiste un error y te pescó por eso. El final está cerca o solo son persecusiones suyas. Conviene siempre jugar a esa partida de poker como si tuvieras escalera real. En tu cabeza, vos sos inocente. En este caso, negar es fundamental.
“Voy con mis amigos…”: O “voy a quedarme trabajando…” o la excusa que se te ocurra. Esto es una reiteración de un capítulo anterior, sobre crear una historia creible. Si la historia es verosimil, hay que blindarla contra las chances de que se descubra como mentira. Que el amigo no te delate, aun sin querer. Que la pareja oficial no te siga y descubra que fuiste a otro lado. Que algo pase, que delate que no estás donde decís. Cuidado. Por eso, siempre el primer paso es no delatar que “podrías estar yendo de trampa”, si ella sospecha que habría posibilidad, es mejor ir a donde uno dice. Es preferible portarse bien unos días, o mezclarlo con muchas actividades, para que ella misma vea que está siendo paranoica. 
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...

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