Cuando una mujer se casa, lo se por experiencia, se le modifica la mentalidad. Les cambia la cabeza, hablando en criollo. La mujer puede haber sido una novia tranquila, incluso conviviendo lo más bien, sin ser pesada o exigente. Y cuando ya está la libreta de matrimonio, cuando tienen el papel que la califica como esposa; todo le cambia. Es algo que para muchos es inexplicable, pero intentaremos dilucidar. El matrimonio es más que un mero papel. Para el hombre, es un motivo para relajarse. Por eso se quejan las mujeres que el marido ya no se arregla o viste bien. Una vez casado, el hombre quiere ir de entrecasa, no ponerse de punta en blanco, ni producirse para ir hasta la panadería. Las mujeres, a la inversa, quieren verse mejores. Ahora para la mujer, la cosa va en serio, ella es ahora una señora. La cuestión de la fidelidad gana mucha más importancia, el tema de tener hijos es crucial. Si los tienen, todo se exponencia. La economía de un hombre debe ser mejor que buena, sino, la mujer comenzará a dudar de que pueda mantener a la familia. Por más que sean solo ellos dos, y lo sigan siendo siempre o durante mucho tiempo. La mujer buscará la estabilidad que ser “señora” requiere. Las dudas sobre el hombre se agudizarán. Todos esos pequeños temas que antes no eran importantes, hoy se hacen insalvables. La mujer que antes no se preocupaba por nada, ahora está llena de incertidumbre ante la perspectiva del futuro. La novia que era simpática y permisiva, hoy espera de su esposo que sea campeón mundial. Mientras que el hombre se ve asentado y se relaja, la mujer se estresa y comienza a amargarse. Mientras que la relación avanza, el matrimonio va pudriendo todo en la relación. El papel que en principio, parecía solo un trámite es una sentencia de muerte a ese vínculo. Y estamos seguros de porque? Hay muchas ocpiones, ninguna certera del todo. Antiguamente, las mujeres buscaban un marido para formar familia y asentarse en la vida. El marido les daba seguridad. Hoy, con todo el empoderamiento, no necesitan de un hombre, o eso dicen. Hoy, no ven al matrimonio más que como una cárcel. Cuando en realidad, la prisión la lleva el hombre. Por un divorcio, el hombre siempre pierde todo, desde bienes hasta a los hijos. El chiste que dice, el matrimonio es la principal causa de divorcio, resulta ser demasiado real.
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...

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