Cuando vienen con el discurso de que la literatura romántica es una imposición machista de la perorata de la dominación cursilera y no se que otras ridiculeces más, me dan ganas de unas cuantas cosas, pero sobre todo, de plantearles la otra opción. La opción del libro que hace apología de la esclavitud, la trata de blancas, el maltrato femenino, la violencia gratuita o paga, la violación consentida por coacción, la corrupción de inocentes, y unas cuantas cosas más que reclaman muchas de esas mismas lectoras, en las marchas de Ni Una Menos. Hasta estos extremos de incoherencia llegó la mala educación sexual que nos han dado por siglos.
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...


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