Un libro repetitivo y aburrido. Azote, más azote y sobre el final un secuestro. La historia no tiene consistencia y las escenas fuertes son apenas dos, en un berenjenal de torturas sin sentido. En esencia, repite situaciones y conceptos del libro anterior, primera parte de esta trilogía. No aporta muchas cosas nuevas, excepto ahondar en un mundo de sádicos, un reino donde los príncipes son castigados y disciplinados como práctica habitual.
Fantasías pervertidas de ayer y hoy presentó...

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